¡Estoy limpio!, bañadito, perfumado, y despeinado. Justo como me gusta. Voy a ver a unos amigos de Miraflores. Yo vivo en Comas. Y...¡Dios!, se me hace tarde...
Paradero, sólo paradero. Ahora los carros (al menos los grandes) solo paran en lugares autorizados. ¿Y eso es bueno no?, Si. Claro que es bueno. Yo aquí espero mi carro. Una coaster, para no hacer tanto barullo, mientras menos gente, mejor(aunque si suben chicas lindas, ¡eso es otra cosa!). Too universitariaa, too universitaria. Esa es mi consigna. Subo dedo...El carro me ve, y desacelera...Me subo...Dale dale, cierra puerta q hay tombo.
Veo los asientos, hay uno en la parte derecha. Asiento de uno. Perfecto.
Me siento. Me pongo los auriculares, y empiezo a escuchar música. miro por la ventana, El sol me tiñe el semblante de dorado, y me hace fruncir el ceño. Estoy en la pose Vallejo. Miro mi reloj, estoy a tiempo. Cambio de pose, manos derecha a la sien derecha, mano izquierda al celular. Con cuidado, que me pueden robar, me digo. Pongo una canción de Joaquín Sabina, Tan joven y tan viejo. Y qué bella que es la vida.
En fin...Ya estamos terminando Comas. En la Av. universitaria, todo es tan marrón. La tierra de las veredas, los cerros con anuncios políticos,(KEIKO AL 2011) las casas sin tarrajear, el aire,. las áreas verdes. Lo sé. son verdes, pero también marrones. Paso por el ICH, (antes UCH), por un puente donde hace tiempo viví una aventura maratónica. y entro a Los Olivos, "EL ESFUERZO ES LA CLAVE DEL EXITO", es lo primero que veo del distrito. en una especie de letrero en la berma central de la avenida en la que transito.
Ahora sí veo más verde. un verde tirando para amarillo. pero más verde que el de Comas. El marrón, sigue presente, sin embargo. En los cerros, en algunas casas, y en algunas calles sin asfaltar. Salimos de Los Oivos. Y ningún vendedor ambulante se ha subido. Milagro.
Entramos a San Martin de Porres. Y me siento tan lejos de casa, tan lejos del marrón comeño. Ahora paso por el by pass recién contruido. Parece un intruso en medio de las casas de 2 pisos. Sigo avanzando. Ahora una chica linda se ha subido. no detallaré en su aspecto.¡Pero cómo olía! se sentó adelante mío y la Lima central se fue al olvido. Y yo comiendo el aire con su perfume. Tan atareado estaba yo, que no percibí al tipo que aprovechando la llegada a un paradero, de un 2x3 le arranchó la cartera a la mujer, y se largó más rápido que la velocidad del sonido. Tonto, ni siquiera te diste cuenta, tonto, me dije. La chica desesperada se bajó del coaster, por suerte, tenía su dinero en el bolsillo. Se fue la chica, me dije. ya fue pes. A seguir viendo a la Lima. Entramos al centro, a ese núcleo de la Tierra, tan caluroso, tan desordenado, tan huachafo, con casas coloniales a punto de derrumbarse, y edificios cuadrados pintados de crema sucio. ahora sí, no nos podíamos escapar de ellos, si no, no sería un viaje completo. Uno, dos, luego otro, vendían golosinas, lapiceros, y el otro sólo mostraba un papel enmicado y pedía plata. ahora si pues, sin vendedor ambulante, no hay Lima. Pero ya, bueno, se bajaron pues, y ya atrás mío se encuentra ese nudo de metal y concreto. atrás está ya el tráfico y yo entro a Lince. Acá es más tranquilo, pero aún da desconfianza el lugar. al menos a mí. Veo talleres de autos, Restaurantes de a 5 luquitas. Fuentes de soda. Y casas, casas, verdes, azules, anaranjadas, y ¡oh!, marrones. No me abandona el marrón. Miro mi reloj. En media hora llegaré tarde.
apresúrate carrito lindo, apresuurate. me digo mentalmente, pero creo q no funciona porque se detiene a cada rato para recoger pasajeros. han pasado 5 min. y sin darme cuenta, estoy frente al Estadio Nacional. Lo están remodelando. Y ahora no tiene nada de gloria. Le damos vuelta, y entramos a una calle con olor a flores, Creo que hay un cementerio cerca. Seguimos. más rapido, ¡ESO!, ¡pero fíjate pues!, no me mates al cachorrito que seguro es sordo y no escucha la bocina.¿Está vivo?, ¡Sí!, bueno ahora siga por favor. Claro, seguro el chofer lee la mente.
Llegamos al Paseo de la República. y cruzamos varios puentes, Angamos, Ricardo Palma, Gonzales Prada, Y Bueno. faltan 5 min para llegar tarde, y llegué a mi paradero final. Baja Benavides. Me paro.oh por dios, mi espalda. Está medio sudada. Y mis pies están duros, duros. Claro, luego de 1 hora 20 min. Imposible no estar así. En la calle, por fin, siento el viento miraflorino. Camino por toda la Benavides, Y aquí el marrón se ha ido, ya ni me guiña el ojo, todo burlón, Aquí todo es verde vivo. O mejor dicho, verde limpio.Llego a un starbucks, Ahi están mis amigos. Los veo. Y con mi semblante cansado, les digo. Hoooola.¿Y esa cara?, me dicen, y yo, lentamente, les respondo. El viaje, amigos, el viaje.
